Desde muy pequeño Domingo siempre quiso aprender. Paula y Clemente, sus padres, le enseñaron a leer a los cuatro años. A pesar de que no tenían dinero, Sarmiento pudo terminar la escuela primaria. Luego quería seguir estudiando, pero tuvo que esperar con paciencia para hacerlo, porque no consiguió una beca para ir a un colegio en Buenos Aires.Un día, cuando ya tenía quince años, fue a visitar a su tío que vivía en un pueblo cercano. Cuando vio que los niños no tenían un lugar donde estudiar, juntos fundaron la primera escuela, en la que Domingo comenzó a trabajar como maestro

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Desde muy pequeño Domingo siempre quiso aprender. Paula y Clemente, sus padres, le enseñaron a leer a los cuatro años. A pesar de que no tenían dinero, Sarmiento pudo terminar la escuela primaria. Luego quería seguir estudiando, pero tuvo que esperar con paciencia para hacerlo, porque no consiguió una beca para ir a un colegio en Buenos Aires.Un día, cuando ya tenía quince años, fue a visitar a su tío que vivía en un pueblo cercano. Cuando vio que los niños no tenían un lugar donde estudiar, juntos fundaron la primera escuela, en la que Domingo comenzó a trabajar como maestro