Madame Realismo tiene el televisor prendido hace horas; años. Sin embargo; a veces le gusta salir y visitar lugares que exhiben arte; o lugares que son museos pero que no exhiben arte en absoluto. Todo se rinde ante su mirada extrañada: las obras; los comentarios del público; los montajes; las colecciones y las obsesiones de los artistas. Luego; vuelve a su casa; con su gato; con la tele; y sueña que se transforma en un catálogo. En alguna noche salvaje; va a una inauguración y anota en su libreta: Madame Realismo resultó un fraude.

Nacida de un trabajo en colaboración de Lynne Tillman con Kiki Smith a comienzos de los ochenta; el nombre de Madame Realismo es una manera de ¿preguntarle al surrealismo por la extraña posición de las mujeres; a la vez divinizadas y relegadas a un segundo plano¿ (Sir Realism / Madame Realism). Un personaje desalentador y filoso que provocó; en sus primeras apariciones en la revista Art in América; cartas de lectores que protestaron porque no se trataba de una visitante profesional de museos. Nada pudo complacerla más.

Si ¿no hay manera de esquivar los comienzos; los medios y los finales que caminan por las calles; macabros como zombis¿; si conocemos las historias siempre cuando ya comenzaron; si nombrar es renombrar; es probable que algunas claves se encuentren en estas realidades múltiples habitadas por mamushkas hechas de palabras.
 

LAS REALIDADES DE MADAME REALISMO Y OTRAS HISTORIAS

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Madame Realismo tiene el televisor prendido hace horas; años. Sin embargo; a veces le gusta salir y visitar lugares que exhiben arte; o lugares que son museos pero que no exhiben arte en absoluto. Todo se rinde ante su mirada extrañada: las obras; los comentarios del público; los montajes; las colecciones y las obsesiones de los artistas. Luego; vuelve a su casa; con su gato; con la tele; y sueña que se transforma en un catálogo. En alguna noche salvaje; va a una inauguración y anota en su libreta: Madame Realismo resultó un fraude.

Nacida de un trabajo en colaboración de Lynne Tillman con Kiki Smith a comienzos de los ochenta; el nombre de Madame Realismo es una manera de ¿preguntarle al surrealismo por la extraña posición de las mujeres; a la vez divinizadas y relegadas a un segundo plano¿ (Sir Realism / Madame Realism). Un personaje desalentador y filoso que provocó; en sus primeras apariciones en la revista Art in América; cartas de lectores que protestaron porque no se trataba de una visitante profesional de museos. Nada pudo complacerla más.

Si ¿no hay manera de esquivar los comienzos; los medios y los finales que caminan por las calles; macabros como zombis¿; si conocemos las historias siempre cuando ya comenzaron; si nombrar es renombrar; es probable que algunas claves se encuentren en estas realidades múltiples habitadas por mamushkas hechas de palabras.