Fuente. Radar Libros (Página 12)

No por nada Lacan llamó “estrago materno” a cierta clase de vínculo entre madre e hija. “Mi sitio estaba con mamá. Con ella la cosa estaba clara: me costaba respirar, pero me sentía segura”. Así lo describe Vivian Gornick en Apegos feroces, su libro de memorias, cuyo título también hace referencia a un concepto acuñado por la psicología  (el apego) para describir la conducta que lleva a un ser humano, niño o adulto, a permanecer cerca de su Otro protector en busca de respaldo y reconocimiento. 

Publicado originalmente en 1987 Apegos Feroces recrea la vida de Gornick en el Bronx donde nació en 1935, en un hogar judío y socialista; y pasó su infancia bajo el amparo de un grupo de mujeres del vecindario que a su manera, buscaban salir de su condición de oprimidas. Esto marcará a Gornick de por vida y la llevará, ya convertida en periodista, a visibilizar el movimiento feminista durante los años ‘60 hasta convertirse en una de las voces más reconocibles de los Estados Unidos en este campo. 
(...)
Apegos feroces alterna el presente del relato, donde la madre y la hija ahora adulta pasean por Manhattan, con el pasado de recuerdos en el Bronx y su vecindario cuando Gornick era una niña. “Nuestros mejores momentos juntas son cuando hablamos del pasado. Yo le digo: “Mamá, ¿te acuerdas de la señora Kornfeld? Cuéntame esa historia otra vez”. “¿Te acuerdas de la Drucker? Solía decir que si no se hubiese fumado un cigarrillo mientras tenía relaciones con su marido se hubiese tirado por la ventana. ¿Y Zimmerman, la de enfrente? La casaron a los dieciséis, odiaba al tipo a muerte y solía decir que si se mataba en el trabajo (era obrero de la construcción) sería un mitzvah”(mandato divino en hebreo). 

https://www.pagina12.com.ar/108021-memoria-de-mujer

APEGOS FEROCES

$990,00
APEGOS FEROCES $990,00
Entregas para el CP:

Medios de envío

Fuente. Radar Libros (Página 12)

No por nada Lacan llamó “estrago materno” a cierta clase de vínculo entre madre e hija. “Mi sitio estaba con mamá. Con ella la cosa estaba clara: me costaba respirar, pero me sentía segura”. Así lo describe Vivian Gornick en Apegos feroces, su libro de memorias, cuyo título también hace referencia a un concepto acuñado por la psicología  (el apego) para describir la conducta que lleva a un ser humano, niño o adulto, a permanecer cerca de su Otro protector en busca de respaldo y reconocimiento. 

Publicado originalmente en 1987 Apegos Feroces recrea la vida de Gornick en el Bronx donde nació en 1935, en un hogar judío y socialista; y pasó su infancia bajo el amparo de un grupo de mujeres del vecindario que a su manera, buscaban salir de su condición de oprimidas. Esto marcará a Gornick de por vida y la llevará, ya convertida en periodista, a visibilizar el movimiento feminista durante los años ‘60 hasta convertirse en una de las voces más reconocibles de los Estados Unidos en este campo. 
(...)
Apegos feroces alterna el presente del relato, donde la madre y la hija ahora adulta pasean por Manhattan, con el pasado de recuerdos en el Bronx y su vecindario cuando Gornick era una niña. “Nuestros mejores momentos juntas son cuando hablamos del pasado. Yo le digo: “Mamá, ¿te acuerdas de la señora Kornfeld? Cuéntame esa historia otra vez”. “¿Te acuerdas de la Drucker? Solía decir que si no se hubiese fumado un cigarrillo mientras tenía relaciones con su marido se hubiese tirado por la ventana. ¿Y Zimmerman, la de enfrente? La casaron a los dieciséis, odiaba al tipo a muerte y solía decir que si se mataba en el trabajo (era obrero de la construcción) sería un mitzvah”(mandato divino en hebreo). 

https://www.pagina12.com.ar/108021-memoria-de-mujer